viernes, junio 09, 2017

Los maestros se respetan

Lo que estamos viviendo en Colombia en los últimos días no es más que un poco más de lo mismo que se ha vivido durante décadas, siempre que se alza la voz de protesta de forma pacífica y al querer hacerse sentir, el gobierno de turno saca a la policía a las calles con tanquetas, chorros de agua y gases lacrimógenos a reprimir a quienes luchan por sus derechos. Es típico de nuestros gobernantes y se ve en gran parte del mundo, la diferencia con nosotros los colombianos es el cubrimiento que los medios de comunicación le dan a la noticia. Mientras gastan horas diarias cubriendo las marchas en Venezuela, los muertos que produce la dictadura de Maduro contra quienes no están de acuerdo son sus políticas, en nuestro país la noticia pasa por ratos, y eso se entiende desde que estos medios son manejados por los amigos del gobierno de turno.

Lo visto este viernes en las grandes capitales de Colombia, escenas de pánico en los que maestros cuyas únicas armas con la tiza, el borrador y las pancartas que sacan a la luz pública las amenazas, amedrentamientos y sinvergüencerías de este Gobierno. Reprimidos los profesores con gases lacrimógenos, tanquetas con chorros de agua y bolillo pal que no le guste, pero cueste lo que cueste la orden de Santos y sus amigos es desalojar a quienes solo encuentran oídos cuando bloquean calles y generan caos, porque de forma pacífica este gobierno solo escuchaba a la guerrilla mientras quería ganarse un premio que no representa, quien atiende a la sociedad civil de la manera cobarde que lo hace.

Señor Santos, usted a todos les queda mal, ya lo ha demostrado su nivel de popularidad paupérrima, su política social fracasada y su falta de tacto para los maestros que apoyaron su reelección en el peor momento de su carrera política para seguir en la casa de Nariño, y muchos que votamos por usted en el 2014 lo hicimos con la convicción de no llevar a un títere de Uribe al gobierno, pero usted no representa en política educativa algo diferente a quien fuera su mentor y hoy día su enemigo. 

El día  que este país valore a quienes se toman su tiempo para enseñar a nuestros hijos, labor tan loable y difícil, será un país verdaderamente educado, pero mientras eso pase tendremos gobernantes que solo les interesa sacar sus leyes prioritarias adelante, olvidando lo importante que el maestro hace en la consolidación de una sociedad, sociedad que cada día va en decadencia al igual que el gobierno actual, al cual este barco se le ha salido de rumbo y está a punto de hundirse. Lo único que le decimos señor Santos, es que los maestros se respetan y que solo esperan de usted una verdadera voluntad de dialogo sin intermediarios.



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